«Enteógenos: (“Dios dentro de nosotros”) sustancias vegetales que, cuando se ingieren, proporcionan una experiencia divina; en el pasado solían ser denominadas “alucinógenos”, “psiquedélicos”, “psicotomiméticos”, etc., términos que pueden ser objetados seriamente.
En vista de lo anterior queremos sugerir un vocablo nuevo, que podría resultar apropiado para las drogas cuya ingestión altera la mente y provoca estados de posesión extática y chamánica. En griego entheos significa literalmente “dios (theos) adentro”, y es una palabra que se utilizaba para describir el estado en que uno se encontraba inspirado y poseído por el dios, que ha entrado en su cuerpo. Se aplicaba a los trances proféticos, la pasión erótica y la creación artística, así como a aquellos ritos religiosos en que los estados místicos eran experimentados a través de la ingestión de sustancias que eran transustanciales con la deidad. En combinación con la raíz gen-, que denota la acción de “devenir” esta palabra compone el término que estamos proponiendo enteógeno.
Nuestra designación es fácil de pronunciar. Podemos hablar de enteógenos o como adjetivo, de plantas o de sustancias enteogénicas. En un sentido estricto, sólo aquellas drogas que producen visiones y de las cuáles puede mostrarse que han figurado en ritos religioso o chamánicos serían llamadas enteógenos; pero en un sentido más amplio, el término podría también ser aplicados a otras drogas, lo mismo naturales que artificiales, que inducen alteraciones de conciencia similares a las que se han documentado respecto a la ingestión ritual de los enteógenos tradicionales.» Carl A. P. Ruck, Jeremy Bigwood, Danny Staples, Jonathan Ott y R. Gordon Wasson.
(El camino a Eleusis, Breviarios del FCE, Madrid 1994. La primera edición se publicó en inglés en 1978, y las citas corresponden al revés de la página de dedicatorias y al último párrafo del «Apéndice».)
Enteógeno
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